Un sabio amigo me dijo que si me ilusionaba con las pequeñas cosas (no haciendo alusión a miembros viriles) es que tenía corazón, que quizás no me funcionase porque alguien me lo hubiese roto.

Y..debido a una fortuita aparición, creo que su teoría es tan válida como cierta.

Hace dos días, ante mí apareció una de esas personas que, aunque no sabes por qué, te completan, con quien te imaginas despertar los sábados y también los martes (los martes...), con quien te imaginas ir a bodas y presentar a tus padres. (Aquí toca un pero)

Peeeero..apareció acompañado, y yo tristemente, también, solo que de la soledad. El recuerdo fue tal que empecé a temblar y mis manos comenzaron a sudar. Soy una persona bastante fría, se guardar la compostura y díficilmente me ilusiono con alguien. (otro pero) Pero..con él es diferente.

Quizás él me rompiese el corazón y solamente quedándose en él o bien desapareciendo de una vez, lograría que volviese a funcionar.

PUM, PUM no hay sístole sin diástole, y no hay amor sin desamor, supongo..